lunes, 29 de abril de 2013

Belgrano Circus (Novelia)


Arrojé los ojos sobre las luces del patrullero. A pesar del golpe azul en las pupilas, pude ver a los agentes subir al auto las sombras de los chicos que me había cruzado unos minutos antes, cuando iba a comprar cigarrillos. Estaban un poco agresivos, es cierto, y supongo que algún buen ciudadano amedrentado por los gritos y la actitud tuvo la ocurrencia de marcar un nueve y dos unos. Al otro día leía en el diario que esos mismos policías fueron separados de la fuerza por robar a unos ladrones. El botín eran unos cincuenta mil dólares, una notebook y, supongo, algo de grass
La ciudad ensombrecida no resplandece. Llena de figuras planas y móviles, agita el desconsuelo de una agonía sin gritos ni espasmos. Solamente unos pocos está llamados a sentir ese momento lúcido, esa pequeña sinusoide que afirma el final. Transito este límite, este paso, este instante con la seguridad de un recuerdo y la pavura del horizonte rojizo del fin del mundo. Saber que vamos a morir, y sin embargo, seguir viviendo.
Esa noche fue la noche del primer encuentro con Novelia.
Iba al cumpleaños de Fabricio, un bailarín más promiscuo y puto que las gallinas. Si la memoria y los chismes no me engañan, en esa época Fabri estaba enfiestándose con  el Negro Leguizamón (un metro noventa de cerveza) y un marinero sueco recién bajado del buque mercante (dos metros de pura hombría nórdica).
El asunto es que estaba fumando tabaco (no fumo otra cosa, y señalo este detalle porque será importante en algún momento del relato), estaba fumando un tabaco, decía, en l apuerta del local de Pichincha donde se festejaba el cumpleaños. Adentro hervía un sinnúmero de seres de todo origen y destino. Perdido en mis cosas, en el humo del cigarrillo que siempre está por decirme algo, veo venir a Novelia, con la minifalda y las piernas más espléndidas de la fiesta y alrededores.
Ella me clavó los ojos, extendió la mano derecha y me tocó la mandíbula..
Fue un momento de esos que duran más de un momento, pero no para siempre

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